Remodelación del artículo, a 9 Febrero de 2011.
Hay quien prefiere volverse loco antes que hacerse cargo de sí mismo y controlar su vida. Desde pequeño, el sistema monetario se ha encargado exitósamente de estimular en mi mente la prudencia y la precaución. Hace un año, cuando escribí este artículo, decidí no tomar las riendas de mi vida, engullir la pastilla azul de Matrix, decidí volverme loco y no crecer, y un individuo que no crece y no se expande está inmovilizado, estático, esta muerto.
Decidí morir, decidí ser inseguro, y como solo un ser inseguro ansía la inseguridad, me puse a justificar mi aletargamiento mental buscando información que atacase y criticase duramente al Movimiento Zeitgeist: páginas web, vídeos ridículos…en definitiva, una justificación para quedarme con una vida falsa, pero segura, al menos a corto plazo.
Pense erróneamente, que no podía sentir e intentar nuevas y dudosas maneras de concebir la realidad, por ello mi cerebro se empeñó en convencerme de que Zeitgeist escondía un “propósito secreto” que debía descubrir, pues era demasiado bueno para ser verdad. El abrirse a nuevas experiencias implica siempre abandonar totalmente la noción de que es mejor tolerar lo que nos es familiar que trabajar para cambiarlo porque el cambio está cargado de incertidumbre, de ahí este artículo y mi frenética obsesión por buscar todo lo malo de Zeitgeist, así como intentar aguzar el oído por escuchar algún tenue susurro de bondad parcheado en el maltrecho sistema monetario… de ahí el buscar las ridículas e inverosímiles propuestas o remiendos nada factibles, pero que al menos justificaban mi actitud y mitigaban mi ansiedad tras percatarme de que toda mi vida había sido una mentira y un contínuo correr en la cinta estática tras la zanahoria que me hiciese feliz, y eso que Schopenhauer ya me lo advirtió, con su eudemonología, que la felicidad solo era un fantasma burlón que pulula y toca el violín en cabezas llenas de pájaros y polvo de aserrín.
Pero este artículo no es un fracaso, es una manera de como no se deben hacer las cosas y de como a través de la experiencia que provoca la sucesión ensayo-error, se puede llegar a conclusiones acertadas, cobrando así más fuerza la nueva creación, al contar con todo ese soporte de intentos fallidos anteriores, que no han sido en vano sino que se retribuyen en el propio engrandecimiento de mis nuevas tesis y asumpciones embriagadas de frecor y olor a libro nuevo.
Por tanto, aquel día, bajo la luz tenue mi lámpara de aceite, plasmé los planteamientos resultantes de una mente resistente a abandonar el sistema monetario, a reconocer que todo mi modus vivendi hasta el momento había sido irreal e ilusorio. Eso es un paso duro de dar, cuesta ardua determinación, necesita tiempo, recursos mentales que entonces no supe hallar. Mantenerse en posiciones conocidas, defenderlas y no claudicar ante los nuevos inputs de información y tendencias evolutivas, es lo que Wayne Dyer calificaría como el miedo a lo desconocido, una zona erróna que nos hace quedarnos con una situación precaria, pero conocida.
Esa cerrazón y no aceptación de la realidad se manifestó igualmente en mi fuero interno con una actitud de desprestigio, indagación exhaustiva filtrada, e incluso burla sin sentido hacia los postulados del Proyecto Venus, siempre bajo el halo malévolo encarnado en el Sofista y sus malas artes, provocaciones y desatinos.
Dejo no obstante este obsoleto artículo presente y sin modificar un ápice del mismo, pues no considero necesario erradicar sin más lo que un día pensé y sentí, pues sin ese sustrato y experiencia nunca hubiese llegado a formular mis postulados presentes, siendo así de lo contrario una especie de traidor a mi pasado intelectual y evolución congitiva. Por otro lado tampoco considero que el artículo no tenga ciertos conceptos a tener en cuenta y ser revisados de cara al futuro, en caso de que el P.V se instaurase paulatinamente y encontrasemos estos handicaps de los que el texto se hace eco, en concreto los apartados de oposición social y naturaleza humana, que pueden ofrecer algo más que luz sobre toda esta maraña en la que nos rebullimos.
Finalizar esta revisión y autocrítica aclarando que si bien mi modo de expresión escrita pueda parecer arrogante o jactanciosa, no está motivada por un deseo de ganar aprecio en los demás, pues soy un individuo que no se valora a sí mismo en base a lo que los demás ven en él. Sin sentir la mínima necesidad de convencer al prójimo de nada, solo me centro en una labor ilustrativa de divulgación altruista.Un saludo. R.R.Raskólnikov.
Texto íntegro, publicado el 2 Junio de 2010, pero elaborado en torno a los meses de Febrero o Marzo de 2010:
Es mi deseo recalcar que no es el propósito de mi artículo el hacer chufa malévola de las ideas que se exponen en el Proyecto Venus, pues al fin y al cabo es una iniciativa original, enérgica y con ahínco para cambiar el estado de las cosas. Cuando un proyecto lleno de buenas ideas emerge, la reacción del vulgo siempre es de extrema dureza y crítica. El pópulo, acostumbrado a ser víctima de continuo hostigamiento y explotación, reacciona con mucha desconfianza y acidez ante nuevas propuestas benignas, en cambio se ve con cierta naturalidad organismos para descerebrados al estilo de Falange, Democracia Nacional y similares genios.
Para desarrollar mis ideas, divido el artículo atendiendo a cuatro epígrafes o capítulos diferenciados: El primero de ellos, Oposición social, hace referencia a la escasísima base social que es capaz de apoyar realmente el Proyecto Venus. El segundo trata temas relacionados con el condicionamiento y la naturaleza humana. El tercer epígrafe pone de manifiesto la real condición a la que es expuesto el hombre en el sistema diseñado por Jaques Fresco, poniendo en evidencia la verdadera esencia del Proyecto Venus. Finalizo este artículo proponiendo un paquete de medidas que mejorarían la condición humana en general, y del intelectual en particular.
1) La oposición social que tiene el Proyecto Venus es atroz. Primeramente hemos de hacer referencia a la Corporación, bancos y clases dirigentes que hacen un bloqueo acérrimo que imposibilita todo cambio al sistema monetario. Pero hay además dos grupos sociales que son los que más me preocupan en la ecuación, pues son en definitiva los que hacen posible que exista una élite económica que dirija el mundo: Estos dos grupos los he denominado como “Los nimios” y “los acomodados”. Ambos grupos perpetúan y engrasan el sistema monetario de manera indefinida, los nimios con su herramienta de la ignorancia y los acomodados con su merecido egoísmo. Pasemos pues a conocer un poco más acerca de estos dos estratos sociales que dilapidan cualquier cambio o transición al Proyecto Venus:
En referencia al nimio, es aquel que se empapa, se embadurna alegremente de toda la idiotización, imbecilismo y trivialidad que encuentra en el camino de su triste andadura. Su catadura moral se regodea y entusiasma al mezclarse con las larvas y el pulgón que enriquece el subsuelo yermo. Masa polvorienta de grajos, llenos de hollín, que se aposta en los cables del tendido eléctrico y se dedica a ver su insulsa vida pasar. Vida que intentan frenéticamente dotar de sentido mediante entretenimientos absurdos y modas, embotados en una falsa realidad. Individuos que son capaces de plantar enfurecida batalla y manifestarse enérgicamente por su equipo de futbol, pero luego son incapaces de luchar o molestarse por cuestiones trascendentales que afectan directamente a sus vidas. No les interesa saber, y ese es el mayor despropósito de un ser humano. Algo muy distinto es aquel que es “nimio transitorio”, véase por una excesiva juventud. “Todos hemos sido nimios alguna vez” Se debe mimar, aconsejar y culturizar al nimio transitorio. Hay que reconocer que todo el mundo tiene tiempo y recursos para dejar de ser nimio. Con Internet y toda la información que hay… el que es nimio lo es porque quiere, así que la jactación que hacen de su propia ignorancia no es perdonable bajo ningún concepto, sin merecer el respeto o comprensión mínima del intelectual.

Es magnífica la diversión y grandioso el entretenimiento, pero sin haber una contrapartida de interés por la cultura, búsqueda de la verdad y ganas de mejora de nuestra situación vital... la esencia de la vida se convierte en una contínua nimiedad, donde da ya entonces igual vivir que no.
Uno de los preceptos del Proyecto Venus es concienciar a la gente e implicarla a que aporte algo de manera altruista al conjunto de la sociedad. ¿Se puede realmente hacer cambiar a esta horda de ineptos zombificados? Desde mi punto de vista creo que no.
Está claro que los nimios hacen y harán todo lo posible para mantener el sistema monetario, el cual permite que sigan llevando a cabo sus pobres vidas. Hay que apartarlos a un lado y no contar con ellos para nada. Por lo menos en el sistema monetario, se dedican a ver sus series de TV, comprar mierda en las tiendas, se centran en las modas, en emborracharse, en follar el fin de semana entre ellos etc. Y así de este modo dejan en paz al intelectual y no molestan demasiado.
En lo referente a los acomodados, pilar de toda sociedad, son el segundo grupo social que se opone y opondrá radicalmente al P.Venus. Son aquellas personas bien asentadas en el sistema, que posibilitan junto con los nimios la existencia de la élite dominante. Este grupo se compone de individuos que generalmente han tenido que luchar, estudiar duro y esforzarse para haber adquirido el estatus social del que gozan y del que se sienten satisfechos. En cierto modo su dedicación implica un modo de vida como tal. Hablamos de médicos, abogados, jueces, profesores, gente que tiene sus propias empresas… Personas que están relativamente a gusto en el sistema y no están dispuestos a consentir que su mundo se derrumbe para crear una nueva realidad donde todos seamos iguales debido a la abundancia que proclama el P.Venus.
Entra ahora en juego uno de mis valores preferidos del hombre, el egoísmo. Podría a priori parecer egoísta la actitud de los acomodados al oponerse a un bien común para todos, obligando así en el sistema monetario al resto de individuos a optar por labores y empleos menos decorosos, peor remunerados y mucho más alienados. Pero yo me pregunto, ¿No es más egoísta equiparar a los acomodados con aquellas personas que bien por falta de interés, inteligencia o esfuerzo no han sido capaces de forjarse un futuro y adquirir un status social aceptable?
Saquemos a la palestra a un médico y a un jardinero, ambos quieren la sumisión del otro en beneficio propio, por lo que ambos son éticamente igualables. El médico no quiere ni oír hablar de un cambio en el sistema monetario, ya que con ello pierde reconocimiento y superioridad económica y social sobre el jardinero, que por su parte está encantado con la transición hacia el mundo proyectado en el P.Venus. Ahora bien, si ambos están siendo igualmente egoístas, el médico lo hace por voluntad y el jardinero por necesidad. El médico siempre puede hacer un derroche de energía manifestando altruismo, mientras que el jardinero quiera o no quiera no puede sino adoptar una actitud de egoísmo para con los acomodados, pero siempre en beneficio propio y no buscando el bien común. Y es que quien nada tiene nada arriesga con el cambio, pero el que algo que con esfuerzo e inteligencia ha conseguido… se lo piensa dos veces. Es normal que las cigarras, en su inmensa solidaridad, quieran repartir entre todos la comida que las hormigas han ido guardando durante el invierno. Como diría el compañero July Rock “todo esfuerzo tiene su recompensa” Y es que el que se ha esforzado por labrarse un futuro, que poco quiere escuchar acerca de teorías utópico-quiméricas, que hagan caer en saco roto todo su esfuerzo y sus logros conseguidos.
Pongo por tanto de manifiesto la muy reducida base social que es capaz de apoyar el Proyecto Venus. Como ya se ha apuntado, tanto el camino de la ignorancia que voluntariamente eligen los nimios, como el uso lícito del egoísmo de los acomodados me lleva a formular la siguiente reflexión: “La culpa de que ideas tan interesantes y benignas como las del P.Venus no puedan llevarse a cabo, no es solo de los grandes magnates de la banca, los gobiernos o la Corporación. La responsabilidad es de aquellos grupos que con su pasividad, miedo y comodidad dan lugar a que estas alternativas se vean relegadas a quedarse en el cubo de la basura, junto a las cáscaras de plátano, los sueños rotos y la utopía”
2) La naturaleza humana hace realmente difícil el poder lograr un sistema de abundancia, donde las necesidades de todos estén cubiertas. Es un problema mayúsculo, pues no atendemos ahora a grupos sociales determinados como era el caso del apartado anterior. Focalizamos ahora la atención en características naturales intrínsecas en la naturaleza del ser humano, lo cual es un problema del que es muy difícil zafarse. ¿Se puede esperar acaso que el hombre de el paso de abandonar y cambiar su naturaleza innata? ¿Se puede esperar que el hombre deje de ser hombre? Si el problema anterior de la oposición social al cambio era muy importante, este aspecto ya es tremendamente demoledor.
El Proyecto Venus comparte en esencia el precepto ilustrado de autores como Rousseau, que reseñaban que “el hombre no es malo por naturaleza, es la sociedad la que lo corrompe”
Yo no considero que el hombre sea ni bueno ni malo por naturaleza, pero independientemente del contexto, el hombre desde un principio es egoísta, envidioso, competitivo, voluble e ingrato. Estos adjetivos pueden contemplarse en cualquier niño pequeño de 3 años o menos. No creo que precisamente haya sido la sociedad la que haya provocado estas características en un niño de 2 años, que no ha recibido sino atenciones y buenos cuidados como norma general, y que su interacción con el perverso sistema monetario es todavía ínfima por no decir nula. Cuando estos niños han de convivir más adelante en sociedad, en la guardería o en la escuela, aprenden que no todo se puede hacer como a ellos les da la gana, que hay que respetar, compartir, no ser tan ególatras, a no ser tan egoístas. Desde mi punto de vista es precisamente la sociedad la que aplaca las ansias egocentristas del niño y no al revés. Sin el freno de la sociedad no quiero ni imaginar cómo sería un ser humano en su pura esencia, sin haber tenido que acotar parte de su naturaleza por acción de la interacción social. Recalco por tanto que el comportamiento humano no es determinante del contexto social, sino herencia directa de ciertos valores innatos y naturales, inherentes en el hombre, que nacen y mueren con él.
Quedando claro este apunte básico sobre la naturaleza humana, vamos ahora a tratar temas como el incentivo y el altruismo, pilares esenciales para el desarrollo de la economía basada en recursos presentada por el Proyecto Venus:
El tema del incentivo sea quizás la parte menos tratada por Fresco y sus drugos, ¿Qué motivación van a tener los técnicos y los científicos para construir tecnología para los demás? Ellos van a dejar sus puestos de trabajo, que años de estudio y sacrificio les han costado, ellos van a dejar su alto standing de vida al servicio del poder… para qué? ¿Qué incentivo tienen? El crear una sociedad donde gracias a la tecnología que ellos van a desarrollar para que todos vivamos en abundancia, sin guerras ni disputas, no es incentivo ninguno, es más, es un anti-incentivo. Para el hombre, la mayor y posible satisfacción e incentivo es el de despertar envida. La envidia es el sentimiento más cruel, pero siempre nos empeñamos en provocarlo en los demás. El hombre vive para despertar la mayor cantidad de envidia en el círculo donde se mueve, sea exhibiendo dinero, inteligencia, belleza, altruismo, propiedades… Nosotros incluso de manera inconsciente, basamos cada una de nuestras actuaciones en promover la envidia en los demás. Ese es el único y verdadero incentivo último que persigue el hombre, motivar la envidia en el prójimo. Los hombres no quieren una sociedad en la que no haya nada por lo que sentir envidia. En un mundo donde hay abundancia y todo el mundo tiene lo que desea, no habría tantos motivos para tener envidia, entonces no habría gente superior ni inferior, por tanto, eso el hombre no lo quiere, porque no podría dar rienda suelta a su mayor expresión de gloria, satisfacción y regocijo, que no es otra que saber que es envidiado por los demás. Es duro y triste exponer al ser humano desnudo y con sus verdaderas intenciones al descubierto, pero es la realidad. Participamos y hacemos actividades cultas, llámalo Mentes Inquietas, Movimiento Zeitgeist o como quieras, para inconscientemente despertar envidia entre los que no lo hacen, elevando nuestra cultura y así tener de que sentirnos orgullosos. Se suele siempre decir que “El fin último e inconsciente del hombre es llegar a la cópula”, pero esto desde mi punto de vista no es un fin último, sino otro recurso más para elevar la envidia del prójimo, y así, por nuestra parte sentirnos valorados, gratificados, orgullosos y superiores. Está bien el momento de la cópula en sí, pero más galardonado y recompensado se ve el ego del individuo, cuando comprueba que su entorno se muerde las uñas de envidia.
Todo se hace para despertar envidias y para recibir algo a cambio, el altruismo no existe, es un invento de los humildes y mansos para no reconocer que sus acciones solo las motiva la recompensa recibida (que no tiene porque ser de índole económica, puede ser amorosa, emocional, social o de autosatisfacción propia etc.). Incluso toda la gente que se enrola en ONG’s y asociaciones de este estilo, no son altruistas. Por un lado buscan despertar la envidia en el resto de gente que no hace este tipo de faenas, así muestran como objeto envidiable su supuesta solidaridad y dedicación al prójimo desinteresadamente. El verdadero incentivo que motiva estas actuaciones puede simplemente ser para algunos un puesto de responsabilidad en la ONG que alimente su ego, para otros la satisfacción de ayudar a los demás y así dar sentido a una desordenada vida, y los más caraduras pues irse gratis de vacaciones.
Por todo ello, si concluimos con que el incentivo que realmente motiva al hombre, es el quedar por encima de los demás mediante la envidia, que el altruismo no es sino una chanza burlesca y que encima la base social que lo apoya es ínfima… pues parece que el Proyecto Venus no tiene mucho sentido. Aún así veamos en el siguiente epígrafe lo que en realidad acabaría convirtiéndose en esencia el Proyecto Venus.
3) La esencia del Proyecto Venus, no es para nada tan innovadora como pretende, no es sino una mezcla de las teorías ilustradas del S.XVIII en lo referente a la bondad humana y del comunismo en cuanto al sabor de esa sociedad “igualitaria” en la que todo el mundo aporta en pro de un beneficio común de todos. Todo ello combinado con un tinte empalagoso de ecologismo, y rematado de manera experta con un toque de misticismo que comenta que todos los humanos estamos relacionados entre sí, y a su vez que con la naturaleza formando un todo. Toma igualmente grandes nociones de la religión de la cienciología, dando plena confianza a la tecnología y al desarrollo, idea igualmente ilustrada, que no llevó en su día sino a la Revolución Industrial y a la explotación del pueblo por la Razón.
Como dice mi amigo Borja Condado, filósofo y cineasta: “Las ideas no se crean, sino que están ahí. Han estado ahí siempre, lo importante es saber canalizarlas y hacerlas llegar a la gente, sacando así un pie fuera de la intrahistoria” El P.Venus por tanto recoge, picotea y canaliza diversas teorías y nos muestra este idílico mundo como algo innovador y genuino.
En el sistema monetario, donde hay dolor, pesadumbre, sufrimiento, el hombre es donde está activo y despierto. Su espíritu de mejora y lucha gracias a las desavenencias a las que ha de hacer frente. Cuando las circunstancias son adversas, el hombre se las ingenia para salir adelante, aprende y mejora sus habilidades e inteligencia. Lo peor del ser humano puede salir, pero también lo mejor. Este espíritu de mejora y de salir adelante pese a las duras circunstancias es lo que nos erige como hombres y lo que nos determina como gran especie. La falta y déficit de pericia, astucia y sagacidad para defenderse de cualquier amenaza o en cuanto a la resolución de problemas sería un hecho que tendría lugar a la fuerza en el Proyecto Venus.
En la Italia de los Borgia, hubo 30 años de guerras, matanzas y sufrimientos, pero igualmente aparecieron Miguel Ángel, Leonardo, el Renacimiento, y todo el esplendor cultural y artístico que influenció y cambio el concepto del arte y del hombre para siempre. En cambio, en Suiza, 500 años de paz, neutralidad, democracia y amor… ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco. Es por tanto que afirmo que suele la indignidad componer versos de extremada belleza y calidad. EL mundo del Proyecto Venus, con la vida mesuradamente agradable, del transcurrir de días pasables y tibios, acabaría por convertir al hombre en un ser indefenso, aburrido, sin iniciativa y sin espíritu de lucha o crítica, que apaciblemente pasaría sus días bajo la supervisión tecnológica dirigida por una élite de tecnócratas e iluminados futuristas, que pasaría a componer la clase social emergente e intelectual que al diseñar y controlar las máquinas y la ciencia, controlaría por tanto el nuevo mundo que dirigiría en pro de sus propios beneficios.
El hombre deposita y delega todas las funciones en máquinas que ni investigan ni innovan por si solas, por tanto en quien deposita realmente su futuro es en la nueva élite dominante de tecnócratas que maneja a las máquinas. Los ciudadanos estarían encantados con ello, pues tendrían todas las necesidades cubiertas. Llegaríamos a una especie de nuevo orden mundial, al estilo del “Mundo Feliz” de Aldous Huxley, donde el Ser humano ha perdido ya todo espíritu por lograr un cambio, por luchar y por romper sus cadenas.
Tras toda esta lectura, concluimos por tanto en que la alternativa del Proyecto Venus es completamente desechable, al no dar respuesta a las necesidades humanas.
4) Paquete de medidas, reajustes y parches para el sistema monetario:
Envidia, egoísmo, ausencia de altruismo, egocentrismo y competitividad son valores impregnados en la naturaleza humana, que no dependen del contexto como tal y de los que no hay que avergonzarse como especie. Hemos primeramente de reconocer que somos así, sin buscar excusas en la sociedad, hay que lidiar con ellos y estar orgullosos de lo que somos. Si nos quitamos la máscara de la hipocresía y somos capaces de conocer y amar nuestra condición humana, podremos crear un sistema social realista, con los pies en la tierra, donde casi todo el mundo tenga cabida. No podemos soñar con cuentos utópicos que basan sus ideales en un lechado de virtudes humanas y en la incondicional bondad humana. Propongo aquí un paquete de parches y medidas que pueden ayudar a mejorar aspectos del sistema monetario, atendiendo por supuesto a las necesidades del intelectual, pero que igualmente también beneficiarían a todo el mundo.
- Abogo por un reajuste del sistema capitalista, quitando del escenario no el dinero, sino los bancos. La erradicación de estas instituciones si es realista, pues el hombre esta incentivado por el motivo de que sus impuestos realmente van a ir a parar a proyectos que le reporten un beneficio directo, y no a pagar los intereses de los banqueros. Es el propio y necesario egoísmo el que hará que el hombre tenga motivación e incentivo para atacar a la banca. Sin los bancos, el estado prestaría el dinero acorde con unos requisitos generales de solvencia, iguales para todos. Se erige al gobierno como salvaguarda del valor del dinero. Los gobiernos ascenderían y caerían conforme si han sabido mantener el valor o no del dinero. Todo esto permite reducir drásticamente los impuestos e invertir en proyectos sociales. (Más extenso en los documentales de “Money as debt”)
- Hay que exigir más impuestos a la Corporación, fomentando a la pequeña empresa con dinero público si es necesario, evitando el monopolio y fomentando el libre y justo mercado.
- La financiación de los partidos no puede caer en manos de las Corporaciones, hay que buscar un sistema de financiación diferente. El estado publicitará en los medios por igual a todos los partidos con dinero público. Hay que acabar con el bipartidismo e independizar a los partidos políticos de las garras de la Corporación.
- Leyes reales anticorrupción, si un político o funcionario público se excede de sus funciones, habrá de reparar y responder ante la sociedad con la totalidad íntegra de su patrimonio y no con prisión, que nada aporta a la sociedad, sino más gasto. A mi por ejemplo no me importa mucho que Francisco Camps se pase 1 o 2 años entre rejas, es algo que no me aporta nada. En cambio si este sinverguenza respondiese aportando la totalidad de su patrimonio a las arcas públicas para compensar su sinvergonzonería… pues eso ya sería harina de otro costal.
- El tema de la tecnología, ha de ir de la mano de la creación de nuevos trabajos. En lugar de dirigir la tecnología hacia la exclusión laboral del hombre, se puede dirigir a la búsqueda de nuevas fuentes de energía, o a la conservación del medio ambiente. Se ha de comprender que el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio son esenciales en una sociedad. Supone un cambio de mentalidad importante, pero es básico que todos en nuestra medida desarrollemos nuestro trabajo de manera eficiente.
- Televisión privada, libre y sin publicidad. Quitamos a la Corporación y al gobierno el poder sobre la libre información, sin ataduras ni servilismo.
- Tiempo libre esencial para el individuo. El hombre ha de tener tiempo de ocio suficiente para poder desarrollarse como persona. Hay que motivar que el individuo no derroche todo su tiempo libre en trivialidades que nada aportan, como es el caso de la situación actual.
Finalizar ahora sí este trabajo, apuntando que en ningún momento ha sido mi intención ofender a ningún compañero del Movimiento Zeitgeist, los cuales hacen un gran trabajo y aportan gran riqueza cultural. Juntos, con los pies en la tierra y la testuz altiva, seguro que podemos conseguir un lugar mucho más agradable para todos.








Me gustaría que volvieses a estudiar el proyecto Venus porque creo que tienes cabeza.
Tienes muchos errores de concepto en los fallos que indicas del proyecto Venus, si quieres revisarlos tu, mejor que venga yo a relatarlos y creas que te estoy imponiendo una idea.
Una vez revisados, me gustaría que escribieses las nuevas conclusiones. Y como siempre, las comparaciones son odiosas. Cuando tu comparas al proyecto Venus con el mundo felíz de Huxley(revisalo)… ¿Con qué comparas a lo que va, sin frenos, el modelo actual?¿Orwell?
Tenéis muchio miedo a afrontar el futuro,… ¿No es mejor hacerlo?¿No es mejor proponer?
Tanto que conoces el Proyecto Venus ¿No has escuchado lo que dice Fresco de las propuestas que propones?¿No te hacen recapacitar?
Bancos-Estado, propuesta de Attac. Defiendela, yo también la defiendo, ya veréis el caso que hacen. Attac también defiende el impuesto a transacciones y el final de los paraisos fiscales. Puede ser un medio de transición, pero no acabaría con la corrupción ni las guerras.
Subir impuestos a grandes empresas hará que salgan del país, y la gente no lo aceptará por su necesidad económica para subsistir.
No evitas la corrupción política con una ley, lo estás viendo todos los santos días.
Las máquinas quitan trabajos duros y repetitivos, los trabajos creativos son los que deben ser potenciados. La tecnología ayuda al ser humano, es el aspecto económico el que está mal enfocado. Pero con este sistema educativo mal enfocado…
Televisión privada y sin publicidad es inviable(¿Quién la paga?)
El poder del Ocio. Estoy contigo, el voluntariado es el camino de los que creen en un mundo mejor y libre de moneda. ¿Como lo cambiarías si la gente solo tiene 4 horas de ocio y necesita desahogarse y aislarse de la cruda realidad y recibe miles de nuevas necesidades artificiales creadas por la publicidad cuando está con las defensas bajas?
Creeme que ya he estudiado el P.V lo suficiente como para darme cuenta de que se trata de un N.W.O donde una tecnocracia, respaldada por la élite social, sería la que controlaría la dirección del supuesto progreso de la nueva sociedad.
juantorralba no tienes ni idea. Mirate el FAQ del PV y Movimiento Zeitgeist anda.
Es verdad, esto lo escribí hace un año, cuando mi visión de Zeitgeist era completamente distinta, tras nuevas investigaciones que he llevado a cabo, he de reconocer que estaba muy equivocado en mis convicciones, es un artículo que voy a rehacer y remodelar, si no suprimir directamente.
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